lunes, 30 de agosto de 2010

¿Hacia dónde van las Telecomunicaciones?

En tanto prevalecen los avances tecnológico del sector y el mundo se repone de la recesión con innovadoras estrategias para sacar mejor ventaja de su infraestructura de redes, México se mantiene rezagado y hasta distante de esta transformación por carecer de capacidad económica, social y tecnológica para estar a la par de las naciones desarrolladas e, incluso, disminuir la brecha de desarrollo que nos separar de esos países.

Por José Antonio Ramírez

¿Qué ha fallado? ¿Quiénes han sido responsables de este letargo que mantiene al país sumido entre las naciones con menor desarrollo y adopción de las Tecnologías de Información y Comunicaciones (TIC)? Sin duda que falta mucho por hacer, pero este argumento se repite reiteradamente, año con año bien sea a través de las distintas ediciones de RED, foros, presentaciones y conferencias de prensa.

En ocasiones pareciera que ni la autoridad encargada de fomentar e incentivar la inversión en nuevas Comunicaciones o Telecomunicaciones, ni tampoco en operadores y concesionarios, pareciera moverlos hacia la urgente necesidad de elevar los niveles de adopción, usos y despliegue por igual en todos los ámbitos de la economía y en todo el país.

Por el contrario, cualquier esfuerzo, por mínimo que pareciera, pero que incorpora llamados y llamados a políticas más eficaces que reactiven principalmente las telecomunicaciones -cuyo dinamismo en las inversiones del sector se han mantenido estancado desde 2001, según la Cofetel- pareciera truncarse en un muro de intereses que impide el último “jalón” conjuntamente con la carencia de una agenda digital que dé seguimiento y fortalezca las decisiones que pudieran tomarse.

Aún cuando se dispone de autoridad regulatoria y establezcan objetivos ambiciosos mediante planes y programas gubernamentales, la insuficiencia de políticas que se coordinen e integren en una agenda digital –que ha sido reiterada propuesta de académicos, analistas, expertos y la industria misma- ha dado por resultado que el país se mantenga a la zaga en el desarrollo tecnológico de las TIC con relación a otras naciones del mundo.

México no saca mejor provecho de las TIC

De hecho el Informe Global de Tecnologías 2009-2010 del Foro Económico Mundial (WEF, sus siglas en inglés), publicado recientemente y que mide el acceso, uso y desarrollo de las TIC en 133 naciones, confirma lo anterior e ilustra de manera preocupante que nuestro país retrocedió 11 posiciones en dicho rubro para ubicarse en el lugar78 de la clasificación en dicho período.

Lo peor para algunos es que esta posición está muy distante de algunos países en América Latina, como Barbados (en el lugar 35), Chile (40), Puerto Rico (45) y Costa Rica (49), que si bien son menores en tamaño de territorio y población a México, corrobora que esas naciones si cuentan, al menos, con políticas tendientes a sacar un mejor provecho de las TIC.

Ya ni se diga de Brasil que si bien está colocado en la posición 61 de la clasificación, es considerada la nación con la primera mejor economía de Latinoamérica, arriba de México, al que el mismo estudio de la WEF lo considera como un país que mantiene adoleciendo “una serie de defectos en el camino para un uso más amplio de la tecnología para aumentar su competitividad”.

La sobre-regulación de sus mercados, insuficiente reglamentación, deficiente infraestructura y los débiles estándares de calidad de su sistema educativo (sobre todo en ciencia y matemáticas, de lo que Revista RED a abordado ampliamente en reiteradas ocasiones en diversas ediciones) son algunos de los principales escollos que mantienen a México al reverso de naciones con economías competitivas.

Peor aún es cuando el mismo estudio de la WEF destaca los elevados costos de acceso a las TIC como otro de los obstáculos de acceso generalizado a las TIC, además de que si bien el estudio no lo menciona conviene reconocer que en México no ha existido, hasta ahora, una política pública de largo plazo enfocada en el desarrollo de las TIC y sus efectos positivos sobre el desarrollo del país.

Imprescindible una agenda digital, ya

Para revertir esta tendencia desfavorable, expertos consideran necesario establecer una agenda digital como principal mecanismo para que gobiernos y sus organismos reguladores creen políticas que promuevan el progreso económico y el despliegue de infraestructura con orientación al mercado del desarrollo de Internet y los servicios IP.

Con ello se pretende disponer de un planteamiento integral de objetivos y acciones para impulsar el desarrollo del país. Algunos, como la consultora The Competitive Intelligence Unit (CIU) lo sintetizarían con la Sociedad de la Información y el Conocimiento en el país, pero en realidad se estaría favoreciendo a todos los sectores de la economía, empleo y productividad, competitividad, salud, educación, seguridad pública y servicios gubernamentales, además de la participación de la sociedad, gobierno e industria.

Para la CIU, en su estudio “Mercado de Telecomunicaciones Convergentes: Reporte del Segundo Trimestre de 2009, Una Recuperación Anticipada del Sector”, al disponer de una agenda digital el país se fijaría objetivos para detonar y acelerar la competitividad y la productividad, promover la igualdad social y regional, así como mejorar la calidad de vida de los individuos a través de la utilización efectiva y eficiente de las TIC.

Añade el estudio que aunque el mercado puede y hace mucho en términos de penetración y mejora de servicios, resulta aún insuficiente. “Es por ello que resulta además de necesario, urgente, una cruzada para que todos los mexicanos contemos con los beneficios de la conectividad. Un esfuerzo semejante debe coordinar las medidas y acciones entre los distintos agentes involucrados, tanto del gobierno como de la sociedad, academia, sector privado”.

En lo que hace a la agenda digital, el gobierno del país es quien tiene la última palabra, pues los análisis y estudios de la CIU hacen énfasis de que sólo él es el ente adecuado para coordinar y dar seguimiento a las políticas que en torno a las TIC se puedan estar definiendo en el futuro y a largo plazo, sin importar los cambios sexenales que cotidianamente ocurren.

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